viernes, 17 de octubre de 2014

SÉNECA. Autoayuda desde el siglo I



Ruinas del Templo Romano de Claudio Marcelo en Córdoba


SÉNECA

Lucio Anneo Séneca, (Corduba 4 a.C.-Roma 65 d.C.) fue un filósofo, político, orador y escritor romano, conocido por sus obras de carácter moralista. Ejerció diversos cargos públicos como Cuestor, Pretor y Senador del Imperio Romano, durante los gobiernos de buena parte de los emperadores de la familia Julia-Claudia: Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, del que además fue tutor y ministro.

Estatua de Séneca en
la Puerta de Almodóvar (Córdoba) 


Séneca, gran pensador destacó también como orador. De tendencia moralista, ha pasado a la historia como el máximo exponente del estoicismo, difícil postura tras la pérdida de valores de la República Romana, ya que esta sociedad había perdido los valores de sus antepasados buscando el placer en lo material y mundano.

En el año 54 a.C. tras la muerte del emperador Claudio, su sobrino-nieto (e hijastro) Nerón de 17 años subió al poder. Séneca fue nombrado consejero político y ministro, gobernando “de facto” el imperio junto con el militar Sexto Afranio Burro, durante unos ocho años siendo un período de política basada en el compromiso y la democracia. 





Séneca instruyendo a Nerón, obra del escultor Eduardo Barrón


No obstante, Nerón se zafó de la benigna influencia de Séneca, las intrigas palaciegas de esa época (que se zanjaban con asesinatos y acusaciones) y aunque se retiró de la vida pública finalmente fue acusado de conjurar contra el emperador, y en medio de la vorágine de amenazas y terror se suicidó (costumbre romana para evitar el deshonor y la ruina de la familia si alguien era condenado). 

"La muerte de Séneca"  de Luca Giordano

Lo cual nos demuestra que no sólo ha de haber un buen maestro, sino un buen pupilo. 

Las obras de Séneca pueden dividirse en: los Diálogos Morales, las Cartas, las Tragedias y los Epigramas, donde se recoge su pensamiento filosófico, ya que no escribió una obra sistemática como tal. 

Su pensamiento influyó en el humanismo y demás corrientes renacentistas, especialmente la afirmación de la igualdad de los hombres, el consejo de una vida sobria y moderada como forma de hallar la felicidad, su desprecio a la superstición, sus opiniones antropocentristas.

En la actualidad su obra ha caído en el olvido, a pesar de la vigencia y lo asequible de sus ideas. Veamos algunos de sus aforismos (desde luego, grandes consejos, constituyen un gran manual de autoayuda):

Desde la Antigüedad romana, un libro de "autoayuda"


La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy” 

“En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto”

Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti”

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”

“La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte”

“El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto”

“El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera”

“La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo”

“Igual virtud es moderarse en el gozo que moderarse en el dolor”

“Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales”

“Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato”

“No es pobre el que tiene poco sino el que mucho desea”

“Mostrarse asustado sin motivo aparente es dar a conocer que se tiene razón de temer”

“Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo”

“La voluntad es lo que da valor a las cosas pequeñas”

“Considera las contrariedades como un ejercicio”

“El que teme es un esclavo”

“En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido”

“Desdichado el que por tal se tiene”


sábado, 4 de octubre de 2014

La Psiquiatría en el Mundo Antiguo


 
Imagen idealizada del Laberinto de Creta
El hombre primitivo atribuyó un origen sobrenatural a la enfermedad mental, pero intentó realizar un tratamiento de la misma. Así lo confirman los restos de cráneos trepanados hallados en culturas antiguas precolombinas, como los pertenecientes a la cultura Paracas (700 a.C.-200 d.C.) del sur del Perú; a través de los agujeros los espíritus malignos que invadían al enfermo podían escapar.
 
En lengua quechua Paracas quiere decir "lluvia de arena". Costa sur de Perú

En culturas muy diversas entre sí (antiguos hebreos, griegos, chinos y egipcios) se intentaba expulsar a los espíritus del cuerpo del enfermo a través de exorcismos, realizados por hechiceros o sacerdotes.

Hipócrates de Cos, según un
grabado de Rubens
En el mundo occidental, la concepción sobrenatural de las enfermedades mentales se mantiene hasta la figura del médico Hipócrates de Cos  (460-377 a.C.) que fue el primero en señalar el origen natural de tales trastornos.

El dios griego de la Medicina,  Asclepios,
estatua hallada en Ampuries
(Esculapio en su versión latina)
En la mitología griega el dios Asclepios (llamado Esculapio por los romanos) era el dios de la medicina y la curación, y era venerado en Grecia en santuarios (que recibían el nombre de Asclepion), el más importante fue el de Epidauro en el Peloponeso, y también el de Cos, donde Hipócrates fundó su escuela médica. Los atributos del dios Asclepios se representaban como una serpiente enrollada en un bastón (símbolo conservado en la actualidad). Tal fue la fama de Hipócrates, que se decía que su familia descendía del dios Asclepios.
Ruinas del Asclepion de Cos

En los escritos hipocráticos la causa de las enfermedades gira en torno a la interacción de cuatro humores (fluidos) del cuerpo (la sangre, la bilis negra, la bilis amarilla y la flema), y sostenía que en las personas sanas se encontraban naturalmente en una proporción semejante (“pepsos”). Cuando estos fluidos se desequilibraban (“dyscrasia”) el individuo enfermaba.

Obviamente, esta es una concepción arcaica, pero es la primera explicación orgánica de la enfermedad, no sólo de la enfermedad mental. Además, Hipócrates desarrolló una clasificación basada en cuatro temperamentos (colérico, sanguíneo, melancólico y flemático) que se pensaba que indicaban la orientación emocional predominante, y se ha seguido utilizando durante siglos, en la descripción de los individuos (*).
Grabado de Leonardo da Vinci,
Un personaje clásico, rodeado de cuatro personajes grotescos que representan los temperamentos hipocráticos:
a la izquierda el sanguíneo y detrás el temperamento colérico, a la derecha, el temperamento flemático y detrás el temperamento melancólico


Es de destacar además la clasificación de los trastornos mentales en tres categorías: Manía, Melancolía y Frenitis, clasificación pionera que con escasas modificaciones se mantiene durante toda la civilización griega y también en la romana.

El pensamiento de Hipócrates y sus seguidores se recoge en el llamado Corpus Hipocraticum, colección de unas setenta obras médicas de la antigua Grecia escritas en griego jónico. Aunque en la antigüedad eran totalmente atribuidos a Hipócrates, tanto por los estilos de escritura como por los temas se cree que fueron escritos por diecinueve autores diferentes, el propio maestro y algunos de sus estudiantes y discípulos.

La medicina hipocrática destacaba por su estricto profesionalismo, caracterizado por una disciplina y práctica rigurosas. En su escrito “Sobre el médico” recomienda que éstos siempre fueran bien aseados, fueran honestos, tranquilos, comprensivos y serios. El médico hipocrático daba especial atención a todos los aspectos de su práctica, debía seguir especificaciones detalladas para la iluminación, los instrumentos, la posición del paciente y las técnicas que utilizaba el médico. También se hacía hincapié a la observación y a la documentación, debiendo registrar sus descubrimientos y métodos medicinales de manera muy clara y objetiva, a fin de que estos registros se puedan transmitir y utilizar por otros facultativos. Podemos decir que Hipócrates fue el “Padre de la Medicina clínica”.

Como ya he mencionado en otra ocasión, en su Corpus se encuentra el Juramento Hipocrático, un documento fundamental para la ética y la deontología de la práctica médica.
Juramento hipocrático en un manuscrito bizantino (copiado en forma de cruz) 


Pero volvamos a la historia de la psiquiatría, o mejor dicho, del pensamiento acerca de los padecimientos psíquicos. Aunque entre los romanos, las directrices son similares a las de los griegos, se producen algunos cambios:

Asclepíades de Bitinia, clasifica los trastornos sensoperceptivos

Asclepíades de Bitinia (124 a.C.), fue un médico griego que importa a Roma la medicina griega metódica.  Rechazó la teoría humoral de Hipócrates, pero añade un enfoque nuevo enfatizando el papel de las influencias ambientales, y propugnando un tratamiento humanitario a los pacientes. Fue el primero en distinguir entre alucinaciones, ilusiones y delirios, así como en diferenciar entre enfermedades mentales agudas y crónicas.




Areteo de Capadocia
Areteo de Capadocia, también griego ejerciente en la época imperial romana (30-90 d.C.) por su parte fue el primero en sugerir que las enfermedades mentales podían ser procesos normales exagerados, subrayando el papel de los factores emocionales y de la personalidad prepsicótica (siendo esta una observación muy brillante para la época).



Sorano (120 d.C.) revisó y amplió la clasificación hipocrática de los trastornos mentales, incluyendo en ella la histeria y la hipocondría (relacionando la primera con trastornos uterinos y la segunda como base en el hipocondrio).

Y finalmente llegamos a Galeno de Pérgamo (130-200 d.C.) que realizó una labor de síntesis de los conocimientos existentes, y dividió las causas de los trastornos psíquicos en orgánicos (como lesiones craneales, alcoholismo) y mentales (temores, contratiempos económicos, desengaños amorosos). Galeno sostenía que la salud psíquica dependía de la armonía adecuada de las partes racional, irracional y sensual del alma.
Galeno en una litografía delsiglo XIX, de Pierre Roche Vigneron


Sin embargo, con la caída del Imperio Romano y la inmersión de Europa en la Edad Media, los postulados científicos y humanitarios de la cultura griega (y después latina) solo persisten en la cultura árabe. 

Bagdad, capital del califato abasí


Fue en Bagdad, capital del califato abasí,  donde se estableció el primer hospital mental en el año 792. La figura más sobresaliente fue Ibn Sina (980-1037) que nosotros conocemos como Avicena.




sábado, 27 de septiembre de 2014

Un poco mas sobre ANSIEDAD (II)


 
Ansiedad, siempre una tormenta emocional
Aun tratándose del mismo fenómeno unitario, se utilizan distintas denominaciones clínicas de la ansiedad, en función de algún aspecto que se desea destacar. Todas estas denominaciones forman parte del lenguaje clínico, y muchas veces los médicos nos servimos de ellas para explicar la situación al paciente que las sufre… pero a veces, creo que no somos suficientemente hábiles en transmitirlas.

Teniendo en cuenta el predominio de los síntomas (si hay más síntomas físicos o somáticos o bien síntomas psicológicos) se habla de

·       Ansiedad somática
·       Ansiedad psíquica

Obviamente, en la primera cabría gran parte de la anteriormente denominada “Medicina Psicosomática”. De forma genérica, el término somatizaciones, se ha ido aceptando como concepto relacionado con la ansiedad somática.

Sin embargo, a veces se abusa del mismo, y muchas veces se explican síntomas (no necesariamente graves) como somatizaciones, si el paciente está nervioso, inquieto o preocupado en su visita al médico. Por ello, siempre recomiendo que aunque el paciente sufra de ansiedad, o esté nervioso, es conveniente descartar una posible etiología (causa) orgánica de su proceso.


Teniendo en cuenta la presentación temporal: 

Si la ansiedad persiste de forma relativamente continuada, en mayor o menor intensidad, recibe las denominaciones de generalizada o flotante. Esta forma se contrapone a la ansiedad que aparece de forma paroxística o en crisis.
La distinción, claramente clínica, es útil desde el punto de vista terapéutico, por las diferencias en su abordaje preventivo.

La ansiedad puede ser persistente ...


Se habla también de ansiedad agudo o crónica. 

   Aunque no es exactamente la misma distinción que la anterior, en parte se confunde.

·   Los estados agudos de ansiedad son reactivos a un estrés externo al sujeto, suelen tener una corta historia natural y en general, un buen pronóstico.
·       En la ansiedad crónica (más ligada a las clásicas “neurosis de ansiedad”) se reacciona ante estrés o desencadenantes menores. Se considera que hay personas con predisposición a la ansiedad, y con un curso prolongado que tiende siempre a cierta refractariedad.


    Ansiedad  Rasgo y Ansiedad Estado

Es otra distinción frecuentemente utilizada.

·       El estado se refiere a situaciones clínicas concretas.
·  El rasgo de ansiedad se relaciona con la personalidad de base del individuo.

Así, puede que haya personas que experimenten un estado ansioso (por el motivo que sea) sin que se trate de individuos con una personalidad lábil, anormal o ansiosa.



Ansiedad en imágenes:


·   Como ejemplo de ansiedad en forma de crisis, elegiría al personaje de Tony Soprano (de las serie televisiva Los Soprano, producida por la HBO), magníficamente interpretado por el fallecido James Gandolfini.

Tony Soprano, y sus crisis de angustia

Tony Soprano, es el jefe de facto de la familia DiMeo que opera en New Jersey. Durante la serie, el personaje intenta equilibrar su vida familiar con su carrera en la Mafia. Ya en el primer capítulo empieza a sufrir ataques de pánico, debido a años de estrés en su negocio, y acude para ser tratado a la psiquiatra Dra. Jennifer Melfi, que trata de que resuelva sus emociones reprimidas, su infancia difícil y los conflictos con su madre. También le receta fluoxetina, cuando su paciente se queja de que no llegan a ninguna parte con la terapia.

Un mafioso en terapia

·       Para la ansiedad crónica, el personaje de ficción es el de Leo Macías, una escritora de novelas románticas que utiliza el pseudónimo de Amanda Gris, en la película dirigida por Pedro Almodóvar “La flor de mi secreto”.

La vulnerable y ansiosa Leo Macías

Un pequeño incidente, desencadena una auténtica catástrofe emocional

El papel de Leo está interpretado, también espléndidamente, por la actriz Marisa Paredes, que dibuja a una mujer muy dependiente de los demás, especialmente de su marido, militar de profesión y casi siempre ausente, geográfica y sentimentalmente. A Leo se le complica la vida con pequeñeces, hasta el punto de precisar ayuda para quitarse unos botines que su marido Paco, una vez le regaló.



martes, 23 de septiembre de 2014

El otoño, la melancolía y los poetas

El otoño, la belleza del tiempo amarillo

Según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, dependiente del Instituto Geográfico Nacional (que decimonónicas suenan estas instituciones, probablemente tengan su origen en el siglo XIX…) el otoño de 2014 se iniciará en el Hemisferio Norte el martes 23 de septiembre a las 4h 29 minutos (hora peninsular, como siempre una hora menos en Canarias). La estación durará 89 días y 20 horas, y concluirá el 22 de diciembre con el comienzo del invierno.

Sin embargo, parece que el calor del verano no nos quiere abandonar. Pero sí, llega el otoño, y aunque no lo notemos en la temperatura, todos hemos apreciado con nostalgia como los días se acortan. La mayoría han acabado las vacaciones, los niños han vuelto al colegio, vuelta a las rutinas ...

Otoño: soledad en el muelle


La relación entre el otoño y los estados de ánimo es de sobra conocida, y parece estar científicamente bien documentada. Se ha demostrado que en un porcentaje de la población presenta cierta desincronización entre algunos sistemas neurofisiológicos y los ritmos diarios de luz-oscuridad, que, en otoño cambian sustancialmente con respecto a los del verano.

A este cuadro se le denominó “Trastorno afectivo estacional”. La prevalencia del cuadro en su forma depresiva, varía en función de los estudios, pero en algunos alcanza hasta el 9% de la población general, siendo más elevada esta prevalencia en latitudes norte altas y también es variable en función de los grupos étnicos.

El Trastorno Afectivo Estacional,afecta más a las personas que viven en altas latitudes del norte

No obstante, existe cierta controversia sobre si se trata de una entidad clínica independiente, o bien una especificación sobre factores desencadenantes y de evolución de cuadros clínicos ya establecidos, que afectaría a diversos trastornos del estado de ánimo, como el Trastorno Bipolar en sus subtipos I y II, o el Trastorno Depresivo Mayor, recidivante.

En nuestras latitudes, no sufrimos cambios tan drásticos con respecto al número de horas de luz y sol, pero a pesar de ello el otoño es una estación melancólica.

Alegoría del Otoño


Así lo han entendido también los poetas:

“Canción de Otoño”

Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.
Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.


Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.
La hojarasca

Este poema es de Paul Verlaine (1844-1896), poeta francés perteneciente al movimiento simbolista.
La pintura "Coin de table" de Henri Fantin-Latour de 1872. Verlaine, en el extremo de la mesa, a su lado un joven Rimbaud

Verlaine uno de los llamados “poetas malditos” vivió una vida complicada y trágica, marcada primero por su homosexualidad encubierta, su alcoholismo, la turbulenta relación que vivió con el joven  poeta Arthur Rimbaud, por el que abandonó a su familia, y al que llegó a disparar en la muñeca estando borracho -sin graves consecuencias- por lo que fue condenado a prisión durante dos años. Más tarde se convirtió momentáneamente al catolicismo; Verlaine vivió los últimos años de forma miserable, enfermo y alcoholizado, a pesar de que en 1894 debido a su gran popularidad se le designó “Príncipe de los Poetas”.

Verlaine, fotografiado en 1895

Murió prematuramente envejecido en París, a los 51 años. Se cuenta que al paso del coche fúnebre que transportaba su féretro la estatua dedicada a la Poesía, ubicada en la Plaçe de la Opera de París, se rompió perdiendo un brazo junto con la lira que sujetaba.



La denominación de “poeta maldito” proviene de un libro de ensayos del propio Paul Verlaine, que publicó en 1884  y corrigió en 1888, “Les Poètes maudits”. En esta obra se honra a seis autores entre ellos a su amante Rimbaud y al propio Verlaine, al que denomina bajo el nombre ficticio de Pauvre Lelian (en realidad es un anagrama de su nombre).

Verlaine exponía que el genio creador de cada uno de ellos había sido también su maldición, alejándoles de los demás, diferentes con respecto a la sociedad de su época, con vidas trágicas, entregados a tendencias autodestructivas, todo ello como consecuencia de sus dones literarios.

Ruben Darío, también se le llamó
"Príncipe de las Letras" en su caso castellanas
A pesar de su “malditismo” la influencia de Verlaine fue enorme entre sus contemporáneos, y se acrecentó tras su muerte. En la poesía escrita en castellano, no se entiende el modernismo sin la figura de Verlaine.

La obra de grandes poetas del ámbito hispánico como Rubén Darío, Manuel Machado, José Martí y Pablo Neruda está altamente influenciada por la del poeta francés. Veamos el “Poema de otoño” de Rubén Darío (1867-1916), ya que también se aprecia la alegoría al tiempo ya pasado y probablemente perdido, como en el poema de Verlaine.


Tu, que estás la barba en la mano
meditabundo,
¿has dejado pasar, hermano,
la flor del mundo?

Te lamentas de los ayeres 

con quejas vanas: 
¡aún hay promesas de placeres 
en los mañanas! 

Aún puedes casar la olorosa 
rosa y el lis, 
y hay mirtos para tu orgullosa 
cabeza gris.