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Ruinas del templo dedicado a Saturno en el Foro Romano (siglo IV a.C.) |
En muchas ocasiones un paciente preocupado por su dolencia
me pregunta ¿Pero… lo mío no será crónico?
Y en ese momento entiendo que puede haber una confusión
entre “crónico” y “eterno” o “de por vida”, con lo cual infiero que en muchas
ocasiones al concepto de crónico está asociado el concepto de incurabilidad.
Que nos dice la Real Academia de la Lengua Española:
crónico,
ca.
(del
latín chronĭcus, y
este del griego χρονικός).
1. adjetivo Dicho de una enfermedad: larga.
2. adjetivo Dicho
de una dolencia: habitual.
3. adjetivo Dicho
de un vicio: inveterado.
4. adjetivo Que
viene de tiempo atrás
A su vez la palabra griega χρονικός se refiere a Cronos, el dios del tiempo. El Saturno de la mitología romana.
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Cronos mutilando a Urano. Giorgio Vassari, Palazzo Vecchio, Florencia, 1560 |
Pero, ¿cuál es su acepción
admitida en Medicina?
Según la Organización
Mundial de la Salud, cuando nos referimos a enfermedades crónicas hablamos de
aquellas de larga duración y por lo general de progresión lenta. La OMS en su
definición pone ejemplos como enfermedades cardíacas, el cáncer, las
enfermedades respiratorias y la diabetes. Añade el dato de que en 2008, treinta
y seis millones de personas fallecieron de una enfermedad crónica, la
distribución por sexos era homogénea, aunque casi el 30% de los afectados era
menor de 60 años.
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Crónico... larga duración |
El término crónico hace
referencia al tiempo de evolución de la enfermedad, no proporciona información
acerca de la gravedad. Hay enfermedades crónicas como la rinitis o la alopecia
que no revisten ninguna gravedad, y otras que pueden representar un factor de
riesgo importantes para la salud, como la arterioesclerosis.
¿Y que sucede en Psiquiatría?
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Inicialmente se consideraba que los trastornos mentales duraban de por vida. |
Pues veamos un poquito de
historia: A principios del siglo
XIX todavía se creía que la locura era total y duradera y las remisiones eran
explicadas como “intervalos lúcidos” (la locura siempre acechaba en el fondo).
Durante la década de 1810
este punto de vista metafísico de la locura empezó a cambiar al menos en los tribunales por la idea (de
origen legal) de que la vesania puede ser parcial.
Después de 1850, se
produjeron varios cambios en la visión totalitaria de la locura surgido de las
observaciones clínicas realizadas en los nuevos asilos mentales.
- El concepto médico de agudo y crónico llegó a la Psiquiatría en dicho período, aunque este concepto (el de crónico en Medicina) causó poco revuelo y se combinó rápidamente con el viejo concepto de la locura total y duradera. La “enfermedad aguda” por otra parte no halló contrapartida entre las diversas formas de la locura que por todos eran consideradas como persistentes.
- Alrededor de 1850 el panorama conceptual también empezó a cambiar dado que el "tiempo" (como una dimensión) se incluyó en las disciplinas de moda de la época como la neurofisiología y la teoría de la evolución.
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La persistencia de la memoria. Salvador Dalí. (El famoso cuadro de los relojes blandos) |
Por tanto se llegó a un
conclusión: por primera vez parecía claro que las enfermedades mentales
crónicas podrían iniciarse como trastornos “agudos”, y así se generó la
necesidad de explicar los mecanismos de transición. La locura misma era vista
como un proceso que ocurre en el tiempo y el espacio, y esto llevó al abandono
de la pretensión metafísica de "una vez loco siempre loco". Esta
temporalización de la locura continuó a buen ritmo hasta 1863 cuando Kahlbaum
sugirió que la enfermedad mental puede ser definida en términos de su curso
evolutivo y la edad biológica a la que se inició.
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Nota de prensa de la inauguración del Sanatorio Psiquiátrico de Sant Boi en 1854 |
A partir de la segunda mitad de la
centuria (siglo XIX) el término crónico empezó a ser usado en psiquiatría de diferente
modo. En ese momento la palabra crónica/a estaba unida a unas agrupaciones
específicas de síntomas o trastornos. Como algunos autores han remarcado
durante este período la cronicidad se convirtió en el sello distintivo de la
enfermedad psiquiátrica, y el mundo de la psiquiatría institucional se organizó
de acuerdo con ello. Ejemplos de este nuevo uso los hallamos en el trabajo de
Kahlbaum (que influenció a Kraepelin) y otros.
En paralelo a tales cambios
es el establecimiento de la noción de degeneración la que proporciona otra
identidad al concepto de cronicidad: el deterioro.
Por último, con la llegada
de las terapias biológicas, especialmente los psicofármacos, se añade un nuevo concepto
dicotómico: el de “respuesta al tratamiento” (quien se cura o mejora) y su
contrario “resistencia al tratamiento” (quien ni se cura ni mejora).
Rápidamente la cronicidad se asoció además a resistencia al tratamiento.
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Tristeza. Christian Krohg, 1881 |
De aquí podemos deducir que
el término CRÓNICO y especialmente en psiquiatría, se asocie a:
·
Para
siempre…
·
Y
para siempre, mal.
Con lo cual la pregunta del
paciente ¿Lo mío es crónico? conlleva unas ideas preconcebidas y firmemente
establecidas en el ideario popular.
Tanto más, cuanto que muchos diagnósticos pueden llevar este adjetivo
acompañante.
Para aclarar las cosas con
respecto al diagnóstico, hay que tener en cuenta que a partir de la década de
los 80 del pasado siglo, con las nuevas clasificaciones psiquiátricas se quiere
solo DESCRIBIR y no hacer predicciones en cuanto a la evolución, el término
crónico -que puede acompañar a un diagnóstico- hace referencia estrictamente a
un criterio de temporalidad, es decir, de duración del padecimiento.
Sin embargo, a pesar de
dicha intención la cosa no está exenta de confusión, ya que este criterio
cronicidad/duración puede :
- Ir implícito en el propio diagnóstico como en el caso de las trastornos del llamado Eje II (los llamados “trastornos de personalidad” y algunas condiciones persistentes de aparición en la edad infantil).
- Formar parte de una especificación del curso de la enfermedad.
- Formar parte de los propios criterios diagnósticos, obviamente en términos de criterio de temporalidad, siendo estos diagnósticos muy diversos:
o En el caso de la Esquizofrenia: 6 meses.
o En el caso del Trastorno de Ansiedad
Generalizada: 6 meses
o En el caso del Trastorno Distímico: 2 años.
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Nuestra psiquiatra Lucy ya tiene su DSM-5 ... Aunque a veces no sea fácil de entender. |
Consideraciones diagnósticas aparte, todo psiquiatra clínico sabe que las enfermedades, si se prolongan, pueden dar lugar a nuevos problemas que se añaden al padecimiento original. Por ejemplo, si una persona
permanece deprimida durante mucho tiempo, a la depresión inicial se añadirán
otros problemas:
- De tipo psicológico: pérdida de autoestima y de la confianza en si mismo, pérdida de la esperanza, mantenimiento del pesimismo.
- Problemas de relación: el aislamiento social por sufrir una depresión dificulta sus relaciones con otras personas, pero además puede provocar otro tipo de aislamiento “secundario” ya que salvo el entorno más cercano, las amistades irán “prescindiendo” de la persona… (no te invito a cenar, porque nunca vienes); así mismo puede haber merma en las habilidades sociales del sujeto.
- Dificultades laborales: disminución de sus ingresos si tiene períodos de baja prolongada o incluso pérdida del trabajo, también disminución de su capacidad de ejecución, si se encuentra apartado del mismo durante mucho tiempo.
- Problemas de salud general: si la astenia y la apatía son acusadas, a la persona con depresión le puede resultar muy difícil su autocuidado, alimentación, ejercicio físico, controles médicos….
- Problemas
conductuales: quien permanece mucho tiempo enfermo –de cualquier enfermedad-
tiene probabilidades de desarrollar lo que se conoce como “conducta de
enfermedad” o “rol de enfermo”, en los que el paciente obtiene “ventajas” por
sufrir un trastorno y parece exento de determinadas responsabilidades, pero
siempre y cuando se mantenga la enfermedad. Este es un concepto bien definido
por la sociología, pero que también lo pueden explicar muy bien las mamás que
hayan tenido a un niño enfermito durante un tiempo largo.
Aprovechando el "rol de enfermo"
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Mujer dormida con gato. Wladislaw Slewinski |
En resumidas cuentas, hay
que evitar la cronificación. ¿Cómo? A mi modo de ver lo fundamental es recibir
ayuda y tratamiento de forma precoz … (o cuando menos, la no demorar la consulta a un profesional) y no confiar que “ya
se que me pasa, ya se me pasará…”
Si el profesional que nos
ha diagnosticado un problema sugiere un tratamiento (del tipo que sea) hay que solicitar
que nos informe de sus expectativas, es decir: que debemos esperar del
tratamiento (y que no), durante
cuanto tiempo debe mantenerse, que molestias nos puede producir y cual debe ser
nuestra actitud y nuestra forma de actuar para mejorar.
Ah… y una última cosa, el
hecho de llevar con una condición clínica durante mucho tiempo NO implica que la
misma sea irreversible.
Es posible que se haya
acudido a muchos psicólogos, pero también que no nos hayamos implicado
completamente en la terapia… por nuestra propia situación clínica, por
impericia del profesional, porque los consejos obvios no siempre son fáciles de
seguir…
También es posible que se
hayan tomado muchos fármacos … pero no a las dosis requeridas o con la
combinación adecuada, o que tengamos una condición médica que nos dificulte la
respuesta farmacológica. O no se tuvo en cuenta un factor relevante de nuestra
biografía o situación que dificultaran la mejoría. O como suele ocurrir en la
vida, una combinación de varios factores.
Pero insisto, lo CRÓNICO
puede dejar de serlo.
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