domingo, 14 de junio de 2015

¿A quién afecta el Trastorno Bipolar? EPIDEMIOLOGÍA





La pregunta que nos hacemos ¿a quién afecta el Trastorno Bipolar? atañe a la Epidemiología, esto es la una disciplina científica que estudia la distribución,  frecuencia, determinantes y predicciones de los factores relacionados con la salud y con las distintas enfermedades existentes en poblaciones humanas definidas.

Pues bien, la investigación epidemiológica del Trastorno Bipolar ha sido difícil y los resultados –en ocasiones- se han mostrado dispares. Estas discrepancias reflejan diferencias en la metodología y en los instrumentos empleados en la identificación de los casos. 



Otra posible causa ha sido la ausencia de unos criterios diagnósticos claros y operativos, ya que a pesar de que como hemos visto la descripción de la enfermedad maníaco-depresiva es antigua, no fue incluida en los criterios diagnósticos estadísticos hasta la tercera edición del DSM en 1980, y en estos treinta y cinco años, han sufrido alguna modificación como la inclusión de los subtipos y de la ciclotimia. Dado que los estudios epidemiológicos de prevalencia-vida abarcan mucho tiempo y por ello estarán sesgados en función de estos criterios.

En el estudio fiable más reciente se definió la prevalencia conjunta de todo el grupo de estos trastornos como de 2,6% de la población (en mayores de 18 años). Se trata de un trabajo estadounidense de Walters en el 2005.

Las estadísticas en otros países nos revelan una tasa ligeramente inferior, pero en que la prevalencia-vida se sitúa por encima del 1%.

Hemos mencionado los subtipos, ¿cuáles son?



Tengamos que cuenta que los llamados “Trastornos del espectro bipolar”, han recibido y reciben distintas subtipificaciones en función del criterio clasificador de los estudiosos del tema. Tal necesidad “entomológica” no es un capricho del científico de turno, sino que surge de la idea de que si se definen muy estrictamente las características de un trastorno, podremos estudiar otras variables de ese grupo homogéneo y correlacionarlas.

Pues bien, dentro del Trastorno Bipolar, tenemos:

  • Trastorno Bipolar, tipo IAlternancia de fases depresivas y al menos una fase maníaca.
  • Trastorno Bipolar, tipo IIAlternancia de fases depresivas y al menos una fase hipomaníaca.
  • Trastorno CiclotímicoEn este caso tanto  los síntomas hipomaníacos como los depresivos son insuficientes en número, gravedad y duración para ser considerados como tales, pero existe una clara fluctuación crónica del estado de ánimo. Este estado ha permanecido durante al menos dos años.
  • Trastorno Bipolar inducido por sustancias y/o medicamentos.
  • Trastorno Bipolar producido por enfermedad médica-

Existen además otras especificaciones, que dificultan no sólo el diagnóstico sino especialmente el tratamiento:

·       Trastorno Bipolar tipo I (con ciclos rápidos)
·       Trastorno Bipolar tipo II (con ciclos rápidos)

Los ciclos rápidos hacen referencia a la presencia de cuatro episodios de alteración del estado de ánimo en los doce meses previos.

Múltiples ciclos, como un fuerte oleaje



 Episodio mixto
En el contexto de un Trastorno Bipolar tanto tipo I como tipo II, la presencia concomitante de síntomas depresivos con síntomas maníacos o hipomaníacos.

Lluvia y sol a la vez, como en los episodios mixtos



Y por último, aunque no clasificado dentro de los criterios, lo que los especialistas cada vez más denominan “Trastorno Bipolar tipo III”.

Este último  hace referencia a personas que inician un episodio maníaco o hipomaníaco tras la toma de antidepresivos. Habitualmente estos pacientes cuentan con antecedentes familiares de Trastorno Bipolar, y también es frecuente que cuenten con un temperamento caracterizado por la inestabilidad emocional, o por el tipo de temperamento hipertímico definido por un autor llamado Akiskal. Las personas con temperamento hipertímico tendrían un funcionamiento optimista, realizarían muchos planes, una gran exuberancia y también tendencia a la inestabilidad emocional.

Hipomanía farmacógena
Hagoup Akiskal, ya considera que los pacientes con depresión recurrente e historial familiar de Trastorno Bipolar, entrarían en la categoría de "Trastorno Bipolar tipo III". 

En opinión de un gran número de expertos, la aparición de un cuadro de hipomanía o manía al tomar un antidepresivo se debe a la presencia de una vulnerabilidad fisiológica, que hace que estos pacientes puedan ser considerados dentro del espectro del trastorno bipolar, y ser más delicados frente a los tratamientos que pueden modificar el estado de ánimo.







Pues bien, volvamos a la epidemiología, si consideramos todos los posibles diagnósticos la cifra de personas que lo sufren se eleva considerablemente hasta casi el 6% de la población.

La distribución entre sexos es homogénea (según algún estudio con un ligero predominio para el sexo femenino) pero no como en los trastornos depresivos y en los trastornos de ansiedad.

La edad de comienzo de la enfermedad también ha sido motivo de controversia, ya que algunos estudios han considerado “edad de comienzo” no aquella en la que aparecen los primeros síntomas, sino la “edad de comienzo cuando se presenta un desajuste social” o “incluso la edad cuando se realiza el diagnóstico”.

Diversos autores han revisado los estudios previos, concluyendo que:

  • Clásicamente se consideraba la edad de inicio de la enfermedad al final de la tercera década de la vida.
  • Sin embargo, entre un 20 y un 25% de los pacientes presentan una edad de inicio precoz (alrededor de los 18 años).
  • Un inicio precoz y manifestaciones prepuberales de síntomas afectivos estarían asociados a un genotipo bipolar más grave. 

  • El trastorno bipolar puede presentarse antes de la pubertad
  • Los trastornos bipolares de inicio precoz tienen antecedentes familiares de trastornos afectivos tres veces superior a la observada entre los familiares de los pacientes de inicio tardío.
  • El comienzo de la enfermedad por encima de los 60 años es considerado raro, en este caso siempre hay que considerar una comorbilidad neurológica.


Haciendo un simple cálculo, entre 470.000 personas (con el criterio más restrictivo) hasta más de dos millones (si consideramos todo el espectro del grupo Trastorno Bipolar) sufrirán esta enfermedad en nuestro país. 

A nuestro alrededor mah gente que puede sufrir un trastorno bipolar

domingo, 7 de junio de 2015

Junio: ESTRÉS ESTUDIANTIL



Junio era el  mes fatídico –al menos en mi época- para los estudiantes. El mes de los exámenes finales, calor, agobios, presentación de trabajos y sobre todo exámenes FINALES, es decir que incluían toda la materia estudiado a lo largo del curso. Y como el curso no se había fraccionado en cuatrimestres, ello equivalía a decir que un en examen “se vertían” los conocimientos (o desconocimientos) de nueve largos meses. Además hacía (y hace) calor, y al final de mes estaban esas tentaciones en forma de verbenas (la de Sant Joan, la de Sant Pere), cuando nosotros todavía teníamos alguna cuenta académica pendiente.
 
Quién pudiera escaparse y pasear bajo el sol de Junio
o ir a las verbenas...


Recuerdo que los profesores, curso tras curso, nos recomendaban estudiar desde el primer día.
"Estudien desde el primer día..."
Buen consejo, casi nunca seguido, sobre todo porque a muchos alumnos les parecía que si empezaban a estudiar tan pronto, también pronto olvidarían lo aprendido y sería un trabajo inútil… Qué no lo era, pues es muy diferente haber leído y comprendido los temas, a la vez que se van impartiendo, que a pocas semanas del examen, abrir un libro colección de apuntes, y que todos nos suene extraño y muy muy lejano.



Consejos para estudiar:
  1. Organizarse. Quizá a este ya lleguemos tarde. Es importante elaborar un calendario realista de que tiendo disponemos para trabajar (hay que restar el tiempo de clases, otras actividades obligatorias, y el tiempo de intendencia).
  2. Estructurar las materias. Es decir, no empezar a estudiar sin tener un guión acerca de la materia, con títulos, subtítulos y apartados. La relación entre contenidos nos ayuda a integrar conocimientos previos y también a apreciar la lógica de lo que vayamos estudiando. Esto es fundamental para el aprendizaje relacional, que no para el puro ejercicio de memoria (sin olvidar que la memoria es importante, mejor dicho, importantísima para incorporar datos).
  3. Secuenciar y decidir. Obviamente tenemos que calcular que tiempo nos llevará aquello que tenemos pendiente: ese trabajo ¿cuántas horas habremos de dedicarle?, ese examen, lo mismo, haremos un cálculo de lo que nos llevará dominar la materia. Como no tendremos una sola prueba, ir estudiando para los exámenes más cercanos, sin olvidar que pueden quedar muy poco tiempo para preparar el o los siguientes, por lo tanto habrá que simultanear…
  4. Tiempo de estudio. Debemos ser conscientes que no nos dedicaremos con total concentración más de unas 8-10 horas al día, y eso haciendo breves pausas para relajarnos. Con ello, hago hincapié en que aunque no se empiece a estudiar el primer día, tampoco es bueno dedicarle sólo las dos últimas semanas previas a los exámenes. Hay que ser previsor, porque no podremos estudiar veinticuatro horas al día, y si lo hacemos, la mayoría de estas horas serán perdidas.
  5. Descanso. Son muy importantes los descansos durante el período de estudio, pero “no nos hagamos trampas al solitario”. Recuerdo a estudiantes en la biblioteca que llegaban, escogían sitio, dejaban libros y apuntes, y hecho esto, salían a fumar un cigarrillo, volvían a su sitio, abrían su material, le echaban un vistazo y al cabo de media hora, iba a tomar un café… Y así hasta pasar toda la mañana o toda la tarde en la biblioteca, mejor dicho en los aledaños de la biblioteca. No sé si salían con la satisfacción del deber cumplido. Sin embargo, las pausas son importantes para despejarse.
  6. Descanso nocturno. Imprescindible, ya que el estudiante descansado rinde más. La pérdida de horas de sueño dificultan la atención, la concentración y la memoria.
  7. Distracciones mientras se estudia. Desaconsejo completamente escuchas música mientras se estudia, a pesar de que mucha gente joven me dice que les ayuda a concentrarse. No creo que esto sea posible, especialmente si lo que se escucha son canciones con letra, por otra parte, los dispositivos actuales ofrecen almacenan tal cantidad de información, que se está haciendo una selección continua, que distrae de la tarea principal. Y en tercer lugar, aunque se trate de una música suave divide la atención que es necesaria para el estudio sobre todo para actos como la comprensión y la memorización.
  8. Lugar de estudio. Otro tipo de distracciones dependen del lugar en que se estudia que debería ser tranquilo, sin intromisiones constantes de teléfono, mensajerías de teléfono, televisor, personas hablando a nuestro alrededor. Siempre me sorprende ver a gente estudiando en una ruidosa cafetería... Claro que entonces para abstraerse del ruido ambiental, se colocan los cascos de música.
  9. Uso de estimulantes. A algunas personas les ayuda consumir cafés o bebidas de cola para mantenerse despiertos. Pero cuidado, tampoco debe abusarse de ellas, ya que pueden interrumpir el sueño y producir ansiedad. Y desde luego, hay que evitar a toda cosa otro tipo de psicoestimulantes.
  10.  El momento en que se estudia. Algunas personas rinden más a determinadas horas del día. Es algo muy personal  y dependerá de las costumbres y experiencia previa del estudiante. Sin embargo, no hay que olvidar que el  día tiene veinticuatro horas, y eso es inmutable, ya que precisaremos descansar, comer, asearnos, etc.
  11. Estudiar en grupo. Es muy eficaz en determinadas materias en las que se consultan dudas y se interactúa con otras personas produciéndose estímulos recíprocos. Sin embargo, debe haber también trabajo individual, para que el estudio en grupo sea provechoso.
  12. Técnica de estudio. Y sobre todo no olvidemos que a pesar de la información y de todos los dispositivos con los que contamos, el estudio requiere de una técnica que no siempre será igual para todas las personas, pero sí que tendrá en común algunos puntos: la lectura comprensiva, el reconocimiento de los temas principales y los secundarios (lo que llamamos esquematizar), la memorización y la relación con otros conocimientos. 

Con todo ello, no solo lograremos un mejor rendimiento académico, sino que también nos libraremos del estrés y sus consecuencias negativas: ansiedad, bloqueos, crisis de angustia en los exámenes, etc. 


 Felices exámenes... y feliz resultado.

Vacaciones (sin cuentas pendientes)






viernes, 5 de junio de 2015

MENS SANA IN CORPORE SANO

MENS SANA IN CORPORE SANO


Ruinas de una palestra romana


“Orandum est ut sit mens sana in corpore sano.
fortem posce animum mortis terrore carentem,
qui spatium vitae extremum inter munera ponat
naturae, qui ferre queat quoscumque labores,
nesciat irasci, cupiat nihil et potiores
Herculis aerumnas credat saevosque labores
et venere et cenis et pluma Sardanapalli.
monstro quod ipse tibi possis dare; semita certe
tranquillae per virtutem patet unica vitae”     

      Decimus Iunius Iuvenalis (*) 





No solo la dualidad MENTE/CUERPO es una falacia, por muy cartesiana (**) que parezca, ya que la mayoría de las llamadas “enfermedades de la mente” tienen un correlato en la neurofisiología del órgano rector del ser humano: el cerebro. Y también nuestra fisiológica es la responsable de la conducta y de las emociones.

Pero además, existe una gran comorbilidad entre enfermedades médicas y trastornos psiquiátricos. Este es un hecho que se ha ido haciendo evidente en todos los sentidos:

  • Los pacientes con enfermedades psiquiátricas graves, como la esquizofrenia, la anorexia nerviosa o los trastornos por consumo de sustancias, tienen reducida su esperanza de vida en comparación con la población general.
  • A su vez, existe un aumento de la prevalencia (no siempre claramente explicada) de condiciones médicas como la diabetes, la psoriasis y la hepatitis C en pacientes afectos de cuadros depresivos y cuadros de ansiedad.
  • Por otra parte, algunos tratamientos para condiciones médicas como la propia hepatitis C, los fármacos antirretrovirales contra el virus HIV, y múltiples tratamientos para enfermedades crónicas, como el Parkinson pueden producir fenocopias de trastornos depresivos. También, múltiples fármacos como los indicados frente al asma y los corticoides pueden producir síntomas de ansiedad.
  •  Asimismo, casi todas las enfermedades médicas (excepto las muy agudas) se asocian a padecer cuadros depresivos secundarios, la mayoría situaciones de desmoralización producidas por el dolor, la impotencia funcional y el rol de enfermar.

Esto es, los profesionales que entendemos de la vida psíquica no podemos olvidar el cuerpo, no podemos olvidar que antes que psiquiatras somos médicos, para descartar enfermedades orgánicas, evitar o minimizar efectos adversos y mejorar en todos los sentidos la calidad de vida de nuestros pacientes. 





(*)  Decimus Iunius Iuvenalis (Juvenal)

Esta cita latina, que proviene de las Sátiras de Juvenal. Es famoso el primer verso, el que hace referencia a “mens sana in corpore sano”.

Si leemos los versos de esta cita al completo, observaremos que su sentido original es el de la necesidad de orar para obtener salud, tanto de mente como de cuerpo... Entre otras otras cosas buenas por las que se debe rezar. 

Pero esta décima de Juvenal nos sirve de referencia por dos motivos: 

  1. Por la importancia que los antiguos romanos daban al ejercicio del cuerpo, hecho que impregnó su cultura y la vida diaria, como lo atestiguan las ruinas de las palestras (gimnasios) y los campos de entrenamiento como el Campo de Marte en Roma. 
  2. Además de salud, Juvenal aconseja orar para tener templanza frente a la vejez y a la muerte, para considerar la vida y el tiempo que se nos concede como un regalo de la naturaleza, ser constantes, eliminar la ira, la crispación y la envidia, evitar la molicie y ser virtuosos. 
Aquello que Juvenal consideraba bueno para los romanos de su época, seguro que también para nosotros lo es. 



Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano.
Pedid un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte,
Que considere el espacio de vida restante entre los regalos de la naturaleza.,
Que pueda soportar cualquier clase de esfuerzos,
Que no sepa de ira, y esté libre de deseos
Y crea que las adversidades y los terribles trabajos de Hércules son mejores que las satisfacciones, la fastuosa cena y la placentera cama de plumas de Sardanápalo (***)
Te muestro lo que tú mismo puedes darte, con certeza que la virtud es la única senda para una vida tranquila.
                                            Décimo Julio Juvenal





(**)   Mentalidad cartesiana o dualismo cartesiano

René Descartes
El dualismo cartesiano se refiere al movimiento intelectual suscitado por el pensamiento de René Descartes a finales del siglo XVII y principios del XVIII, cuya influencia se encuentra en pensadores posteriores. Descartes definió la separación de sustancias:
  • Alma, es la que tiene la capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo (lo que llamamos mente).
  • Cuerpo, que está determinado por el ambiente y se reduce a leyes mecánicas.

Esta dualidad cartesiana ha perseguido al mundo de la Medicina hasta nuestros días.








(***)  sARDANÁPALO 

La muerte de Sardanápalo (Delacroix, 1827)



(***) Sardanápalo -también llamado Asurbanipal- fue un rey asirio que era representado por los antiguos griegos como un sátrapa disoluto, apegado a los lujos y placeres sensuales al mejor estilo de las cortes orientales). Es decir un monarca que ejercía el poder absoluta, siendo además un vividor en cuya corte imperaba el lujo más excéntrico y la lujuria desenfrenada. 

Por ello Juvenal lo utiliza como antítesis de una vida esforzada y virtuosa. 

sábado, 30 de mayo de 2015

PERFECCIÓN, PERFECCIONISMO... y GEOMETRÍA


 
Para muchos, este no será un paisaje perfecto

Perfección       (Del latín perfectĭo, -ōnis).
1.  Acción de perfeccionar.
2. Cualidad de perfecto.
3. Cosa perfecta.

Perfeccionismo
1.  Tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado.

Estas son las definiciones de la Real Academia Española de la Lengua para estos conceptos. ¿Por qué las menciono?

Porque de un tiempo a esta parte, escucho a un sinfín de personas que se declaran a sí mismas como perfeccionistas, atribuyendo a tal característica el núcleo central de su padecimiento.

Perfeccionismo: ¿bueno a malo?


Lo curioso del caso, es que la mayoría de estas personas no consideran el perfeccionismo como algo negativo, sino más bien como una cualidad que les “coloca” por encima de los demás seres humanos de su entorno ya que entienden que la causa de su sufrimiento es que no resisten “la imperfección” de los demás, puesto que les obliga a estar atentos y vigilantes en un sinfín de tareas sobre las que tienen que ejercer un control. 
¿Dónde ha quedado el placer de pintar en la pared?


Vale decir, que también ocurre es que muchos de los auto-denominados perfeccionistas no lo son especialmente...  Pero este –ismo goza de relativa “buena fama”. Es decir, parece un valor seguro declararse “perfeccionista” (sobre todo frente al mercado laboral) frente a manifestar  que no sufrimos o nos alteramos especialmente por el resultado obtenido en algún trabajo encomendado (aunque esa persona la ejecute con total solvencia y buen rendimiento).
Sin más palabras


Por lo tanto, creo que vale la pena aclarar el concepto desde una perspectiva psicológica (para ello me apoyo en el libro espléndido escrito por mi colega la Dra. Cristina Ruiz Coloma, “Atrévase a no ser perfecto”.

El perfeccionismo es un rasgo de personalidad, esto es una característica estable en la estructura de personalidad de un individuo. Dicho rasgo consiste en la creencia de que se puede y se debe alcanzar la perfección. Así dicho, no parece algo especialmente malo, sino más bien una cualidad, ya que el esfuerzo, el orden, la implicación y la meticulosidad son cualidades valoradas y ligadas a la eficiencia en el cumplimiento de objetivos. Supongo que de aquí viene la vivencia y el deseo de autoproclamarnos perfeccionistas.

Entonces, si el perfeccionismo está relacionado con la búsqueda de la perfección (algo positivo en sí misma) y cuyo motor es el deseo de superación (también algo bueno) ¿por qué puede representar un problema?

Analizando un poco más el concepto de perfeccionismo, la Dra. Ruiz nos explica que resulta de la combinación de tres aspectos:

·       El deseo de mejorar
·       Un afán por alcanzar metas excesivamente elevadas

·       La preocupación por el concepto que tienen los demás de uno mismo.
 


Es evidente que el deseo de mejora es algo constructivo, sin embargo los otros dos puntos ya pueden conllevar problemas. Esto es, fijarse metas inalcanzables y la preocupación excesiva por la opinión social son fuentes seguras de problemas y malestar.

Las personas rígidamente perfeccionistas tienden a proponerse objetivos que o bien son excesivamente elevados, o bien tienen una definición tan ambigua y subjetiva (la perfección) que nunca se sienten satisfechos con lo logrado. Este estilo de actuación ejecutado uno y otra vez puede llevar a nuestro acérrimo perfeccionista a un pensamiento categórico del estilo “todo o nada” (“o lo hago perfectamente o no lo hago”), también a posponer la ejecución de la tarea (“tengo que tener todos los datos y todo en orden antes de iniciarla”) por lo que el mismo se limitará la acción e incluso puede bloquearla.



A su vez el perfeccionista está tan pendiente de la aprobación de los otros que puede desdeñar su propio criterio, siente un temor inusitado ante la crítica, aunque sea muy leve… y el más pequeño de los “peros” puede constituir una evidencia del escaso valor de su trabajo (y por ende de su poca valía como persona). Entonces dicho sentimiento le refuerza su idea de que todo este malestar cesará si alcanza la perfección… y se ve impelido a conseguirla (sea o lo que sea la perfección).

Asimismo, en relación a la forma de expresar el perfeccionismo podemos definir tres tipos de personas:

a)   El perfeccionismo como búsqueda de la propia perfección.
b)   El basado en la necesidad de que los otros sean perfectos.
c)    El que sostiene de que los demás esperan la perfección en uno mismo.


Nuestra sociedad competitiva valora y favorece el perfeccionismo. Para triunfar se precisa un nivel de disciplina, trabajo constante y deseo de evitar el error. Por tanto, algunos aspectos del perfeccionismo pueden ser ventajosos en determinadas áreas de la vida, pero  el perfeccionismo es un problema cuando causa un desgaste emocional, cuando paraliza, cuando impide ser feliz.

Como colofón, también deseo señalar que no todas las personas podemos conseguir todo lo que nos proponemos. El lema “si quieres, puedes”, que tanto machaca nuestro tímpanos y retinas, -desde la publicidad televisiva que nos quiere vender un producto hasta los “gurús” de la autoayuda, que también venden su producto- no es cierto. Lo lamento, pero no lo es. No todos podremos ascender al Everest, ni viajar a la Luna, ni dirigir a la sinfónica de Berlín interpretando la V sinfonía de Mahler, ni tener un cuerpo perfecto, ni jugar al fútbol como Messi, ni al tenis como Rafa Nadal, ni tantas otras cosas... 

Nadia Comaneci, la gimnasta rumana de 14 años que consiguió el primer 10 (perfecto)
 en los JJOO de Montreal,
como el marcador no estaba preparado para los dos dígitos,
la puntuación que salió fue 1,00




Esto es, tenemos limitaciones y debemos asumirlo, pero nada nos impide mejorar. La mejor "competición" es frente a nosotros mismos, la motivación y la superación son inherentes al ser humano y posiblemente le hacen humano, desde una perspectiva psicobiológica. Que gran objetivo, ser mejor y hacer las cosas un poquito mejor cada día, pero tengamos claro que la perfección -prácticamente- es un concepto matemático o geométrico.


El filósofo y matemático Bertrand Russell (Premio Nobel de Literatura) expresa la belleza matemática con estas palabras:
 
Sir Bertrand Rusell
"La matemática posee no sólo verdad, sino también belleza suprema; una belleza fría y austera, como aquella de la escultura, sin apelación a ninguna parte de nuestra naturaleza débil, sin los adornos magníficos de la pintura o la música, pero sublime y pura, y capaz de una perfección severa como sólo las mejores artes pueden presentar. El verdadero espíritu del deleite, de exaltación, el sentido de ser más grande que el hombre, que es el criterio con el cual se mide la más alta excelencia, puede ser encontrado en la matemática tan seguramente como en la poesía."

 
Los perfectos "sólidos platónicos"

La proporción áurea o divina proporción es la explicación matemática
de la belleza en el arte y la naturaleza