domingo, 26 de enero de 2014

Castillos en el aire - NEUROSIS (I)


“Los neuróticos construyen castillos en el aire, los psicóticos los habitan… y los psiquiatras (o psicoanalistas) cobran el alquiler”

Probablemente todos hemos escuchado esta frase ingeniosa. Pero… ¿qué es la neurosis? ¿quién es un neurótico?


La definición de neurosis:

El término clásico NEUROSIS hace referencia a un conjunto heterogéneo de trastornos psíquicos, sin evidencia de lesión orgánica ó causas físicas identificables, que tienen en común mecanismos desadaptativos ligados a la ansiedad. Por tanto, históricamente este término aludía al concepto genérico para un gran número de trastornos mentales.

Hace unas décadas, las enfermedades mentales se diferenciaban entre PSICOSIS, NEUROSIS y Trastornos mentales ORGÁNICOS. Estos últimos, eran claros: aquellas alteraciones psíquicas ya sea de la conducta, la cognición o la percepción, debidas a una enfermedad orgánica (normalmente una enfermedad o lesión cerebral, metabólica o una intoxicación).

En cuanto a las PSICOSIS nos referíamos a un estado mental descrito como una escisión o pérdida de contacto con la realidad. Las personas que experimentan psicosis pueden presentar trastornos sensoperceptivos (alucinaciones) y trastornos del pensamiento (delirios) y también exhibir marcadas alteraciones de la personalidad o la conducta y un pensamiento desorganizado. Es decir, las psicosis corresponderían a lo que peyorativamente se llamaba locura.

En contrapartida a las NEUROSIS se las consideraba alteraciones menores (sin que ello implicara un pronóstico, ya que tienen tendencia a la  cronicidad). Menores, puesto que existía un predominio de los trastornos subjetivos personales, y el paciente no pierde el juicio de realidad. La clínica de las neurosis es comprensible, en el sentido de que puede guardar relación con las vivencias que todo sujeto normal ha experimentado a lo largo de su vida. En el centro de las neurosis siempre está presente un elevado nivel de ansiedad o angustia.

Ahora bien, si hablo de la comprensibilidad de la neurosis y que puede derivarse o asimilarse a experiencias normales que todas las personas han padecido ¿dónde radica su naturaleza patológica? Ésta, viene dada por:
  1. La confluencia de varios síntomas y su estructuración en un síndrome (síndrome en medicina es un grupo de síntomas y signos que concurren en tiempo y forma y configuran un cuadro clínico. La diferencia de síndrome y enfermedad, resumiendo estaría basada en que la enfermedad sería la alteración del estado de salud normal del individuo, de la cual conocemos la etiología o causa, la patogenia (el modo), los síntomas, la anatomía patológica (o alteración estructural del cuerpo) etc.
  2. La presentación en ausencia de estímulos desencadenantes. 
  3. La presencia de malestar o afectación del funcionamiento del sujeto en diferentes áreas de su vida de forma duradera.


La palabra neurosis desde un sentido amplio (terminológico y conceptual) fue calando en la comunidad. Ello conllevó una mejor aceptación de la asistencia psicológica o psiquiátrica por problemas menores, e incluso en el lenguaje coloquial se emplean actualmente expresiones como “estar neura”, que traducen esa asimilación social.
Pero esto también tuvo un  contrapunto negativo, ya que el término sufrió una cierta inflación, desdibujándose su concepto, al integrar una amplia gama de trastornos, muchas veces puramente síntomas, en otras ocasiones, expresión de problemas psicosociales (conflictos generacionales, crisis matrimoniales, marginación o problemática social). También la neurosis se introdujo en la sociología, quién no ha escuchado afirmaciones como “la sociedad neurótica de nuestros tiempos”…
Además, creo que como ha sucedido con otros términos psiquiátricos (léase depresión, estrés, ansiedad ó incluso esquizofrenia) se ha llegado a una confusión sobre el mismo, y en su reiterativo uso coloquial, los términos “neurosis” o “neurótico” se utilizan cuando alguien actúa de forma peculiar, exagerada, nerviosa, excéntrica o temerosa.
Hasta tal punto es así en el imaginario colectivo, que si nos preguntan quien puede ser un prototipo de neurótico tenemos una fácil respuesta: el cineasta Woody Allen, que se presenta a sí mismo y a sus criaturas cinematográficas (y a muchos de sus personajes cinematográficos) como tales, atormentados por sus dudas, miedos e inseguridades. Incluso en el terreno del cómic hallamos  “neuróticos”: Felipe de las tiras de “Mafalda” del genial Quino. Y muchos de los personajes de la tira cómica “Peanuts”, de Charles M. Schulz.

En la década de los 80, la denominación NEUROSIS dejó de ser de uso nosológico, a raíz de la publicación del tercer manual diagnóstico de la Asociación de Psiquiatría Americana (el DSM-III, 1980). Los trastornos psíquicos agrupados previamente bajo este epígrafe se clasifican en diferentes grupos con los trastornos de ansiedad, trastornos somatomorfos y los trastornos disociativos, entre otros.



“Neuróticos” en los còmics



"Lo malo es que quienes tienen la mente cerrada suelen tener la boca abierta"

“Mafalda” es el nombre de una tira de prensa argentina desarrollada por el humorista gráfico Quino entre 1964 y 1973, protagonizada por una niña “espejo de la juventud progresista proveniente de la clase media latinoamericana” que se muestra preocupada por la humanidad y la paz mundial. 

El personaje de Felipe, su vecinito y amigo, es un muchacho ingenuo que vive entre su mundo de fantasía y el agobio por las tareas escolares que nunca concluye; es un tímido incurable, indeciso e inseguro y angustiado ante la vida.

Los "Peanuts" despidiendo a su creador en el año 2000

Los dos Charlies, dibujo y creador
“Peanuts” también es una tira de prensa (más conocida por sus protagonistas el niño Charlie Brown y su perro Snoopy). Fue creada y desarrollada por Charles M. Schulz desde 1950 hasta su muerte en 2000 y se considera que ha sido la tira cómica más difundida, no sólo en Estados Unidos, sino a nivel global ya que fue publicada en más de dos mis seiscientos periódicos de setenta y cinco países, y traducida a cuarenta idiomas.

Charlie Brown: baja autoestima... Su sueño, ganar un partido de béisbol
Linus van Pelt, el amigo de Charlie. Necesita su manta azul para enfrentarse al mundo
Lucy van Pelt, la hermana de Linus. Malintencionada, no soporta que alguien sea feliz si ella no lo es,  su debilidad: el pianista Schroeder, obsesionado con su música:
"Nunca te enamores de un músico"

Sally, la hermana menor de Charlie. La más realista de los personajes, excepto por las demandas de amor hacia Linus... que prefiere su manta.

Marcia (con gafas) y Peppermint Patty (pelirroja) las dos amigas más dispares. Ambas secretamente enamoradas de Charlie Brown

Snoopy, el perro de Charlie, claustrofóbico y escritor: Todas sus obras empiezan por
"Era una noche oscura y tenebrosa..."



Schulz consideraba el cómic como un arte menor, pero consiguió mostrar con la ternura de sus neuróticos personajes el lado oculto del sueño americano.









sábado, 18 de enero de 2014

UN DOMINGO CUALQUIERA … (El apego)




Cuando un bebé te atrapa el dedo, te aprisiona para toda tu vida
(Y es bueno que sea así, para él y para ti)
Cuando estaba haciendo el último zapping antes de levantarme del sofá, para sentarme ante el ordenador, me ha atrapado un documental sobre el músico Stephen Sondheim, una persona a la que admiro. El documental (muy recomendable) está producido por HBO y repasa la carrera del compositor, letrista y leyenda de Broadway, ilustrando sus seis décadas de trabajo a través de seis canciones, intercalándose una larga entrevista con el propio autor, que habla de su trabajo y también de su vida.

Y como iba a escribir acerca de la personalidad y la “teoría del apego”, algo de lo que explica Sondheim sobre su vida, me indujo a mencionarle.


La personalidad y el apego

La personalidad resulta de la interacción entre las cualidades temperamentales del niño (sensibilidad, sociabilidad, cambios de humor…) y las experiencias que este sujeto en desarrollo afrontará tanto en el seno de su familia como fuera de ella.
La herencia genética tiene un profundo impacto sobre el desarrollo de los humanos, determinando las características innatas del sistema nervioso y el modo básico de reaccionar. Por otra parte, la experiencia influye directamente en el desarrollo infantil, ya que es capaz de activar determinados genes, y en consecuencia, modelar la estructura cerebral. En este sentido, la oposición entre naturaleza y ambiente es falsa, porque para el desarrollo óptimo del ser humano, la naturaleza (genética) necesita de la cultura o el ambiente (la experiencia).
Las primeras experiencias de un recién nacido están en relación a los cuidados que recibe, por lo que necesita desarrollar una relación con -al menos- un cuidador principal para que su desarrollo social y emocional se produzca con normalidad (a esto se denomina “Teoría del apego”).
Dr. John Bowlby
En 1948, la Organización Mundial de la Salud, solicitó al psiquiatra y psicoanalista de origen escocés John Bowlby (1907-1990) que trabajaba en el departamento infantil de la Clínica Tavistock de Londres, una investigación acerca de las necesidades de los niños huérfanos, sin hogar y por tanto separados de sus familias a consecuencia de la II Guerra Mundial.

Tras dichos estudios, Bowlby formuló la “Teoría del apego”, describiendo éste como el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. La tesis fundamental de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona con que se establece el vínculo).

El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido incondicionalmente. Está planteamiento también puede observarse en distintas especies animales y que tiene las mismas consecuencias: la proximidad deseada de la madre como base para la protección y la continuidad de la especie.

El trabajo de Bowlby, cuya formulación fue muy criticada en sus orígenes por el academicismo psicoanalítico de la época, estuvo fuertemente influenciado por la etología, especialmente por otros dos autores:

Dos jóvenes macacos Rhesus con su mamá

  •  Konrad Lorenz (1903-1989) quien en sus estudios con gansos y patos reveló que las aves podían desarrollar un fuerte vínculo con la madre (teoría instintiva) sin que el alimento estuviera por medio.
  • Harry F. Harlow (1905-1981) de la Universidad de Wisconsin, con sus experimentos con macacos Rhesus. Este investigador desarrolló distintas estrategias para observar la conducta de los pequeños primates en situaciones de separación parcial y total de su madre. Los bebés rhesus emitían gritos agudos, intentaban reunirse con ella y corrían de manera desorientada por la jaula. Asimismo, separados de su madre mostraban poco interés por jugar e interactuar con sus congéneres. Cuando el tiempo de aislamiento de estos jóvenes primates duraba unos tres meses, los efectos para ellos eran devastadores: retraimiento, síntomas de depresión y alteraciones conductuales.

    Harry Harlow, con un bebé Rhesus


Así, según la teoría del apego las criaturas humanas nacen con un repertorio de conductas (la succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, el llanto) las cuales tienen como finalidad producir repuestas en los padres, para obtener la proximidad y como base de seguridad desde la que explora el mundo. La teoría del apego tiene una relevancia universal, la importancia del contacto continuo con el bebé, sus cuidados y la sensibilidad a sus demandas están presentes en todos los modelos de crianzas derivados de los diferentes  medios culturales.

Dra. Mary Ainsworth, en su obra que amplia
las observaciones sobre el apego
Años más tarde, la Dra. Mary Ainsworth (1913-1999) en su trabajo con niños en Uganda, describió tres patrones principales de apego:
  • Apego seguro, éste se da cuando la persona que cuida demuestra cariño, protección, disponibilidad y atención a las señales del bebé, lo que le permite desarrollar un concepto de sí mismo positivo y un sentimiento de confianza. En el dominio interpersonal, las personas seguras tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, Con respecto a su autoimagen tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.
  • Apego ansioso: Cuando el cuidador está física y emocionalmente disponible sólo en ciertas ocasiones, lo que hace al individuo más propenso a la ansiedad de separación y al temor de explorar el mundo. No tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores, debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales. Es evidente un fuerte deseo de intimidad, pero a la vez una sensación de inseguridad respecto a los demás.
  • Apego desorganizado/desorientado: El cuidador ante las señales del niño tiene respuesta desproporcionadas y/o inadecuadas, incluso en su desesperación, al no poder calmar al niño, el cuidador entra en procesos de disociación. Esta conducta del adulto desorienta al niño y no le da seguridad y le genera  ansiedad adicional.


El apego, presente en todas las culturas humanas

















Y volvemos a Sondheim…

Stephen Joshua Sondheim, nació en Nueva York en 1930, en el seno de una familia judía acomodada,  dedicada al negocio textil. En el documental, Sondheim describe haber tenido una infancia triste, aislada y con gran abandono emocional, su madre siempre le manifestó una gran hostilidad, que aumentó incluso cuando sus padres se divorciaron, cuando Stephen tenía diez años. A pesar de ello, siempre mantuvo la esperanza de un acercamiento o una reconciliación, pero la última noticia que tuvo de su madre fue una carta que ella escribió antes de someterse a una intervención quirúrgica grave. En ella, la madre le decía que en tan grave circunstancia, de lo único que se arrepentía era haberle dado a luz. Aterra pensar en tan duras palabras escritas por una madre a un hijo.

Afortunadamente para Sondheim, el padre de su amigo James, suplió la figura paterna. Y este señor era nada menos que el compositor Oscar Hammerstein II, que ejerció una fuerte influencia sobre él, desarrollando su amor por la música, la poesía y el teatro, siendo su maestro, mentor y su más sincero crítico.

Oscar Hammerstein y su familia, a su derecha un joven Stephen Sondheim


Sondheim, con su media sonrisa habitual
En el documental de la HBO, un anciano Sondheim se emociona hasta el llanto al recordar la figura de Hammerstein,  a la vez que reflexiona sobre la paternidad, diciendo algo así:

“No he tenido hijos, y me hubiera gustado tenerlos. He pensado mucho en la paternidad y creo que lo más importante de tener hijos es enseñarles, transmitirles el amor por la vida, por la música, por la gente… y aprender de ellos, como he aprendido de mis alumnos, de los actores, de los cantantes.”

Sondheim fue un niño infeliz, y de adulto es una persona en extremo introvertida y solitaria, aunque siempre con gesto amable. A pesar la amargura de su infancia, su pasión por la música y el teatro le ha llevado a hacer feliz a mucha gente con su música y las letras de sus canciones. Ha compuesto la letra y la música de dieciséis musicales (“Company”, “A little night music”, “Sweeney Todd”, “Assassins”, “In to the Woods”, y “Sunday in the Park with George” entre otros) y la letra de otros tres, entre ellos el archiconocido “West Side Story”. Cuenta con un palmarés impresionante: un Oscar, ocho premios Tony de teatro (más que ningún otro compositor), ocho premios Grammy, un premio Pulitzer y varios premios “Lawrence Olivier” (los premios del teatro británico). Además de compositor ha sido considerado como el letrista más importante en lengua inglesa.


"Send in the clowns" la canción más famosa de Sondheim, del musical "A little night music". Canta Bernardette Peters, al piano el compositor



La obra por la que se le concedió el premio Pulitzer fue “Sunday in the Park with George” estrenada en 1986, una recreación de la vida del pintor francés George Seurat, cuyo cuadro más importante “Un dimanche après-midi à l’île de la Gran Jatte” inspiró a Sondheim y al guionista y director James Lapine. Esta producción se convirtió en una meditación sobre el arte, la conexión emocional y la comunidad.

La canción "Sunday" de esta obra:



 
“Un dimanche après-midi à l’île de la Gran Jatte” de Georges Seurat (1884). Desde 1926 en la colección del Art Institute de Chicago.



domingo, 12 de enero de 2014

¿Qué me pasa Dr. Web? Acerca de internet, comedias y dibujitos





 
¿Qué me pasa Doctor Web? (*)
La palabra cibercondría es un neologismo, por supuesto. Pero va reflejando una realidad que cada día vemos mas frecuentemente en la práctica médica diaria.

Hace poco leí un artículo que afirmaba que las tres uves dobles (vaya, para entendernos internet) están a un paso de desterrar varios oficios: agentes de viajes, vendedores en las taquillas de los espectáculos, dependientes en tiendas… y exagerando un poco también la figura del médico de cabecera (y exagerando un poco más, yo añadiría la de muchos especialistas).

El médico en la red

El 85% de los pacientes consultan en la web temas de salud antes de acudir a una consulta médica. Esta masiva utilización de la información ha dado lugar al neologismo al que antes aludía: la ciberdondría.



Obviamente Internet proporciona, como ocurre en muchos otros ámbitos, el acceso a una abundante fuente de información médica. Esta información, sin duda, puede ayudarnos a entender mejor tanto la salud como la enfermedad.

Sin embargo, para algunos pacientes puede tener un efecto devastador: aquellos que presentan un fuerte componente de ansiedad frente a temas de salud (es decir, personas aprensivas o incluso afectas de hipocondría). Estas personas, que experimentan un gran malestar frente a la posibilidad de enfermar y que no tienen formación médica pueden malinterpretar la información que obtienen en la red (antaño esto sucedía con el uso de “enciclopedias médicas” familiares o “manuales de primeros auxilios en el hogar”).

Me refiero a esos casos en que la red se emplea como un procedimiento diagnóstico basado en unos hipotéticos síntomas. Esta combinación de apabullante información, por un lado, y de falta de criterio de categorización por otro, puede generar una nueva forma de ansiedad que se ha denominado cibercondría, por su parentesco con la hipocondría.

Posiblemente, el mas cáustico de los médicos televisivos

Se da la circunstancia además, que los afectados de cibercondría además de autodiagnosticarse, a causa de la fe ciega en Internet (que ha venido a sustituir a la fe ciega en la palabra escrita) pueden recurrir también a la automedicación, basándose en aquello que han leído en sus pantallas. Obviamente, este hecho puede acarrear consecuencias graves para la persona, entre éstas la no desdeñable de un retraso en el diagnóstico preciso.

La autoría del neologismo se atribuye a los investigadores Ryan White y Eric Horvitz de “Microsoft Research”, tras un estudio meticuloso acerca del uso de la literatura médica que se puede encontrar en internet, llevado a cabo a finales de 2008. Estos autores analizaron cómo las personas buscamos información sanitaria en la red, habitualmente debido a síntomas comunes e inespecíficos y que en la mayoría de las veces son benignos, como puede ser un dolor de cabeza o la fatiga, y que tras la consulta la persona puede interpretarlos erróneamente como muy graves. No obstante, un término similar (y con igual concepto) ya había sido utilizado en un par de artículos publicados por la revista British Journal of Psichiatry en 2001 y 2003.

 
Signos comunes, comúnmente malinterpretados



(*) ¿Qué me pasa doctor? (Whats Up, Doc?)

Es el título de una hilarante y disparatada comedia dirigida por Peter Bogdanovich en 1972, protagonizada por Ryan O’Neal, Barbra Streissand y Madeleine Kahn.

El argumento poco o nada tiene que ver con la hipocondría, salvo por un personaje secundario, el juez Maxwell. 

La película narra las peripecias del despistado Dr. Howard Bannister, un experto musicólogo que acude a un congreso de esta disciplina en San Francisco y que se ve atrapado entre su prometida Eunice y la intrigante Judy… y la casualidad de que otras tres personas, cuyas maletas son idénticas a la suya, se alojen en el mismo hotel.

Cartel original de WHat's Up, Doc?
El Dr. Bannister y Judy Maxwell



El hipocondríaco juez Maxwell en acción, en la película "¿Que me pasa doctor?" (1972)



A su vez la frase “What’s Up, Doc?”,  utilizada como título de esta película, alude a aquella que otro famoso personaje de ficción, el conejo Bugs Bunny, espeta descaradamente a la cámara mientras masca una zanahoria. 

Bugs, nacido en 1940 y al que varias generaciones de niños han conocido a través de los famosos dibujos animados televisivos, es un pícaro que a menudo entra en conflictos con otros personajes, y a los que siempre acaba venciendo por su mayor astucia. 

Como nada nuevo hay bajo el sol, los creadores de este personaje, Chuck Jones y Friz Freleng explicaron que la pose clásica de Bugs mascando una zanahoria se basó en una escena de una película anterior "Sucedió una noche" de 1934. 

Esta es otra alocada comedia, dirigida por Frank Capra en 1934, y que mereció el Oscar a la mejor película ese año. En una famosísima escena de la película, el actor Clark Gable apoyado en una valla, come zanahorias rápidamente y habla con la boca llena a la protagonista femenina, Claudette Colbert. 

1934. Claudette Colbert, Clark Gable y detrás de la cámara Frank Capra

Por tanto cuando "nace" Bugs Bunny en 1940, el público de la época tenía muy presente esta película y los espectadores reconocían la pose de Bugs como una sátira. La frase “What’s Up, Doc?” se debe a Tex Avery, el director de la primera película de nuestro conejo. Según Avery, se trata de una expresión común usada como saludo en su Texas natal. La frasecita obtuvo una reacción tremendamente positiva en la audiencia y el personaje la hizo suya.





En la versión que casi todos hemos visto en español (probablemente traducidas en México), Bugs Bunny nos decía: "¿Qué hay de nuevo, viejo?".


(Al final me he desviado un poquito de la hipocondría y también de la cibercondría. Pero es que internet nos da mucha información, en ocasiones inútil pero deliciosa.)